El mejor vino según el tipo de picada

Así sea puro queso, de frutos de océano o vegetariana, la tabla merece ir acompañada de copas que resalten el sabor de sus componentes, y para ello hay opciones que son tradicionales y otras no tanto.

Quien guste de una buena picada sabrá que una de las mejores bebidas para acompañarla es el vino (con disculpas de los abstemios y de los amantes del lúpulo), y en aquel caso las opciones son tan distintas como los elementos de la tabla.

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«Si la picada contiene embutidos, quesos de sabores intensos o con pastas duras o semi-duras se puede maridar muy bien con vinos tintos que posean buen cuerpo, importante acidez, estructura y taninos marcados, incluso con algún porcentaje de paso por barrica», explica Diego Basso

Para aquel objetivo pasan al frente los vinos de las cepas Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda. Hay quienes también optan por vinos blancos y escogen el Chardonnay ya que tiene un muy buen sabor.

El mejor modo para escoger la bebida es prestarle atención a la textura y el sabor de los elementos de la tabla. Si, por ejemplo, la picada no posee fiambres sino que solo queso, se puede escoger la bebida entre los vinos blancos.

«Los quesos suaves y quesos de cabra, al poseer alta acidez, maridan bien con vinos blancos. Una buena opción puede ser el Sauvignon Blanc, Chardonnay o Pinot Gris. Los quesos azules combinan muy bien con vinos dulces cosecha tardía o fortificados», enumera Basso.

La picada de frutos de océano, sin embargo, podría ser una mezcla de sabores y texturas compleja que marida realmente bien con vino blanco -y no tanto- de todos los estilos.

«Una excelente opción son el Chardonnay, Viognier, Tocai Friulano, Pinot Gris, los rosados y espumantes», explica el socio fundador de la vinoteca.

Para los amantes de la vida sana y los cultores de la dieta vegetariana también hay opciones para escoltar sus picadas «de la huerta», siempre y cuando no lleven muchos espárragos, huevo o limón, debido a que dichos componentes se pelean con el gusto del vino.

Se puede optar por vinos tintos ligeros, que sean sencillos de tomar y sin demasiada tanicidad para no cubrir los sabores». ¿La recomendación segura? Las cepas Malbec, Merlot, Syrah, Pinot Noir y Carmenere.

«En el caso de vinos blancos una buena opción es el Chardonnay, Sauvignon Blanc, Pinot Gris y Riesling. Si se usan especies (en la comida), al ser en general bastante invasivas, se necesitarán vinos más intensos como el Syrah o el Cabernet Sauvignon», resume.